4 Octubre 2015

El origen del Huerto del Castillo. Entrevista realizada por Yolanda López . Fundadora de Emprende en verde.

Ofelia Giquel .Ángel Gutiérrez. Foto de Yolanda López

Ofelia Giquel .Ángel Gutiérrez. Foto de Yolanda López.

El dúo formado por Ofelia y Angel no deja indiferente a ninguna persona que les conoce. Se definen, utilizando sus propias palabras, como un crisol alquímico, un binomio inquebrantable, en busca de la piedra filosofal, donde ella es la visión estratégica y él pone el toque filosófico. Ya se pueden imaginar ustedes lo especial que es el proyecto creado por ambos y que les voy a mostrar a continuación, que defino como único y mágico por muchos motivos, pero sobre todo porque conecta con la esencia más íntima de las personas.

Preguntados sobre cual fue el motor que les impulsó a crear el Proyecto “El Huerto del Castillo” como una escuela de naturaleza y filosofía, ambos me contestan, que se encuentra en el placer de educar de una manera concreta, de una forma muy poco o nada desarrollada en el mundo virtual en el que nos han acostumbrado a movernos, como es enseñando desde un modelo educativo centrado exclusivamente en la persona, de manera que se formen chavales que puedan pensar por sí mismos, que asuman su propio destino, enseñando a través de la creatividad, enseñando a preguntar y a sacar lo que cada ser individualmente lleva dentro, que es único, para llevar una vida plena en todos los sentidos.

Ambos vienen de una trayectoria profesional muy larga como profesores en la Universidad, donde como educadores trabajaban bajo unas reglas impuestas. Estas normas, me cuentan tanto Ofelia como Angel que están ahí no solo en la universidad, sino en educación en general, incluso desde la primera etapa infantil. En su experiencia como educadores en la Universidad privada se han quedado con la parte más positiva, la de conectar con la esencia de sus alumnos, a pesar de que no les quedó más remedio que transmitir sus conocimientos bajo unos parámetros universales y globales impuestos, donde el modelo establecido no deja individualizar la enseñanza, donde la educación está centrada no en el alumno sino en el cliente y este modelo no funcionaba como la manera de pensar de ninguno de ellos.

Ahora es cuando van a poder trasmitir conocimientos de un modo diferente, fuera de las aulas, abriendo el conocimiento a un espacio natural como es “El Huerto del Castillo”, a través de una escuela

Ofelia y Ángel

Ofelia y Ángel con sus mascotas.

de naturaleza y filosofía, como siempre han querido hacer. Su experiencia les ha sabido decir que los alumnos, si se les explora y se les da una oportunidad, si se sabe cómo estimularles para buscar los mejor de ellos mismos desde la motivación individual, aprenden a motivarse a sí mismos. Desde un aprendizaje autónomo, desde la estimulación sin condicionamientos. Parten de una premisa tan antigua como el universo: que cada alumno es un microcosmos. Da igual el perfil de cada uno, no importa los diferentes planes educativos de los que provengan, Ofelia y Angel saben adaptarse a a todo ello, aplicando la esa esencia de su proyecto educativo. Un modelo centrado en la persona.

A través del entorno de un huerto que evoca los cinco sentidos, rodeados de bosques de encinas, enebros y fresnos, Ofelia y Angel pretenden enseñar a los chavales como ser autónomos. Ambos me explican emocionados, que si los alumnos consiguen ser ellos mismos, lo serán con los demás, y sabrán asumir sus propias decisiones. En este proceso de enseñanza van a aplicar una forma pensar creativa, buscando las posibilidades que tiene cada alumno, buscando qué les motiva, qué les emociona, de esta forma serán capaces de sentarse con paciencia, con la calma que transmite estar rodeado del silencio de las aulas al aire libre, para llegar a un objetivo. Como me cuenta Ofelia: que sientan que quieren hacer en la vida, y como lo quieren hacer.

Angel, la parte filosófica de este dúo, me cuenta que en el Oráculo de Elfos, que era un Templo dedicado al dios Apolo, había una inscripción : “conócete a ti mismo”. Y continúa diciendo que la persona que se conocerse a si mismo, es la que consigue sus metas, la que no, está alienada, que significa: “extraño a uno mismo”. Sino se consigue conectar con lo que nos emociona en la vida, siempre sentirás que te falta algo, sentirás una sensación de estar fuera de lugar.

La memoria genética

Hace diez años Ofelia y Angel deciden comprar una casa situada en plena naturaleza, el inconsciente les había guiado sin saberlo, a lo que en un futuro se iba a trasformar en un modo de vida que conectaba con su propia esencia. Antes de trasladarse vivían en un pueblo a las afueras de Madrid, con mucho campo, dedicado a la agricultura, con grandes extensiones, pero que carecía de árboles, les faltaba el verde. Sentían que había algo en su interior que les pedía vivir totalmente integrados en la naturaleza, que los fines de semana rodeados de bosques y montañas en San Lorenzo de El Escorial con la familia de Ofelia, no eran suficientes, querían más. Un fin de semana como cualquier otro salen a comer y deciden conocer Fresnedillas de la Oliva. Se enamoran de este pueblo con un entorno natural impresionante, situado en la sierra oeste de Madrid.

Revista PROPIEDADES.

Revista PROPIEDADES.

Una tarde Ofelia visita a su madre y se topa con una revista de venta de propiedades. Cuando la ojea descubre una casa con un pequeño castillo construido entre los jardines, situada en Fresnedillas de la Oliva. Qué casualidades suceden, una vez más aparece Fresnedillas de la Oliva en el escenario. En ese mismo instante visualiza la finca de sus abuelos maternos, donde se ha criado desde niña entre huertos y ganado, en la que una casa de estilo palaciego en forma de castillo, rodeada de encinas, fresnos y enebros, preside toda la finca. Asombrada, está deseando contarle a Angel el descubrimiento de la casa con el mini castillo situada en Fresnedillas de la Oliva. El 14 de septiembre de 2005, un mes después de la segunda visita al pueblo de la sierra oeste, comienzan a vivir con mucha ilusión en la casa con el mini castillo.

La conexión con este pueblo situado en la sierra oeste todavía no ha terminado, va más allá de las casualidades. Ofelia me cuenta, que sin saber los motivos, desconocía la procedencia de su abuelo materno, y de nuevo un día hablando con su madre, ésta le cuenta que había nacido en Fuentelámparas, finca situada cerca de Fresnedillas de la Oliva. Ahora sí que Ofelia no podía salir de su asombro. Su abuelo arrendaba terrenos de fincas situadas en Fresnedillas de la Oliva para la caza. Me pregunto, hay alguna manera para explicar cómo funciona la memoria genética.

Se cierra el círculo.-

Anuncio de la Revista Propiedades.

Justamente ahora que se ha cumplido el décimo aniversario de la llegada a la casa de Fresnedillas de la Oliva, el 14 de septiembre de 2015, un aniversario muy especial como ellos mismos lo describen, se da la coincidencia en el tiempo de que Ofelia y Angel inician una nueva etapa personal y profesional.

En este momento Ofelia lleva tres años fuera de la Universidad y Angel, mes y medio escaso, y cansados de un estancamiento en la manera de proceder en la Universidad, aquella en la que sí creían cuando rondaba el año 2000, donde la libertad al educador era muy amplia, hacen realidad su proyecto vital, y nace “El Huerto del Castillo”, donde el valor de las capacidades humanas es muy alto, como el de los estímulos para aprender a ser uno mismo. En palabras de Angel, “no estamos educando técnicos, estamos educando personas”. Añade la célebre frase: “Somos nosotros y nuestras circunstancias”, y me cuenta que el aprendizaje es recíproco y que seguramente él sea el que aprenda más con los chavales, aunque solo sea por cuestión de estadística, ya que son más. Desde luego se nota que les gratifica ver como consiguen con su método estimular a los chavales y que ver como consiguen su camino. Me cuentan que crecimiento personal es lento, como el crecimiento de las plantas en el huerto, maduran poco a poco, creándose un círculo donde unos chicos a otros se van a ir estimulando, surgiendo un vínculo especial con ellos, que va más allá, sencillamente porque Ofelia y Angel saben llegar a tocar la fibra sensible. Para ambos la educación tiene que llegar a la persona, si se siente respetada, va a respetar, si se siente valorada, va a valorar, con el estimulo se llega a la imaginación y de ahí a la creación.

Una mañana sentados en los canchales donde han creado el “Aula del profesor”, Ofelia le hizo una sesión de coaching a Angel y le preguntó: ahora que dejas la Universidad, donde te gustaría estar, le preguntó, y Angel respondió en mi jardín. Ofelia añadió otra pregunta: que es lo más te gusta hacer, y Angel respondió dar clases, enseñar. Y añadió una última pregunta: de que te gusta dar clases, y Angel respondió, me gustaría enseñar filosofía rodeado de naturaleza. Y así nació una escuela a los pies de un huerto casero y a la sombra de un castillo, donde enseñar naturaleza y filosofía. En palabras de Ofelia, han creando una marca personal, con unos objetivos, una estrategia para llegar a la persona, sin olvidar los parámetros de solidaridad, observando, enseñando a pensar, enseñando a preguntar, a dirigir la flecha del conocimiento, educando a gestionar el tiempo de los ahora chavales, que algún día serán adultos. Todo en la vida lleva un proceso de maduración y el ciclo es circular, surge el huerto como símbolo, como metáfora donde el alumno entiende que tenemos un sentido último, cada decisión, cada situación que sucede, tiene un porqué. Aquí se cierra el círculo, con el castillo y con el huerto, donde el amor de Ofelia y Angel por educar y su memoria genética se unen, después de un ciclo arquetípico de diez años.

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2 Comentarios
  • Que alegría saber de ti Ofélia soy Carmen profesora de la UEM, soy colombiana profe de Tecnología de la Información Escrita por los años 2000 al 2006, de Periodismo Especializado.

    Tu proyecto me parece de sueño, increíble que haya encontrado el “Huerto del Castillo”. Tus propuestas pedagógicas forman al alumno en otras competencias y valores que la educación reglada cada vez olvida más, los alumnos ante todo deben ser personas felices.

    Me encantaría verte…. bss

    • !! Qué ilusión !! Madre mía cuanto tiempo ha pasado…Es cierto, es un proyecto precioso. Necesitaba trabajar ahora con niños…. Hemos podido comprobar lo felices que están y lo que aprenden en sesiones como estas y estamos encantados de haber tomado esta decisión de emprender y crear algo diferente. Me encantaría verte ….toma nota de donde estamos y si vienes por aquí ,estaré encantada de volver a verte ! Un beso muy grande ..

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